Una faena minera tiene reglas que no se negocian: velocidad máxima distinta según el sector, accesos controlados, horarios de circulación y auditorías que piden el registro, no el relato. Para un contratista, no poder demostrar el cumplimiento es tan caro como no cumplir.
El GPS genérico se queda corto porque mide velocidad contra un umbral único. En faena eso no sirve: dentro de la planta el límite es uno, en el camino interior es otro y en la ruta de acceso es otro más. La regla tiene que entender la zona.
Astrek define la velocidad por geocerca, registra cada entrada y salida con vehículo, conductor y hora, y mide la disponibilidad del equipo pesado en horas de motor efectivas y no en horas de arriendo.